 Foto: Nuno Ferreira Reseña del concierto de The Hives, el jueves 14 de febrero en el bar Uma.
En la noche del 14 de febrero apagaron las luces y vimos llegar a nuestra cita en traje: los cinco salieron al escenario en pantalones negros, sus distintivas corbatas, y zapatos blancos recién lustrados. Era el primer encuentro de The Hives con la ciudad de Monterrey, en el Uma.  Foto: Nuno Ferreira La cita nos la ganamos a pulso: son la tercera banda indie-rockera en la ciudad, de aquellas que nos invadieron con sonido garage a principios de milenio. The White Stripes se presentaron hace unos años en el Auditorio Coca-Cola, y The Strokes hace año y medio. En el tour de su reciente disco The White and Black Album (2007), a los Hives les tocó un antro mucho más pequeño que saturaron de jóvenes hasta lo intransitable. Pero a diferencia de las demás de “su generación” –whatever that means– esta banda sueca iba directo al cuerpo: destrampó a los presentes a gritar sus coros repetitivos y violentos. Corbateado y en zapatos, el vocalista Pelle pateaba en el aire y escupía en el suelo al ritmo de aquellas rolas de 3 minutos y acordes crudos.  Foto: Nuno Ferreira “Eres idiota, soy idiota” espetó antes de hacer temblar con “Walk idiot walk” de su Tyrannosaurus Hives (2004) y los gritos que le dieron el apodo de “Howlin’”. Qué envidia de energía retro, cual McFly con una guitarra para tocar Johnny B. Goode en aquella escena de Volver al futuro. Fueron 17 canciones, una hora y media por sus últimos tres discos, incluyendo el Veni Vidi Vicious (2000) con el cual los conocimos. La cuenca de mil personas fue el mosh pit con canciones como “A little more for little you” y “No pun intended”, pero un mosh pit “buena ondita”, de empujones y risas más que de golpes.  Foto: Nuno Ferreira “¡Silencio mal! ¡Noise bueno!” fue uno de los gritos de batalla de Pelle, quien con un español masticado no dejaba de declarar a la banda como “los campeones del mundo de la música rock”. Conocido por sus desplantes físicos durante los conciertos, el vocalista aprovechó para subirse a la estructura que sostenía las luces en el escenario y dar unos vistazos de su fleco rubio a los asistentes más alejados del escenario. Y luego soplar un beso al público con un par de sus dedos. Los tres momentos de la noche le pertenecieron a los sencillos. El público aplaudiendo rápidamente con el solo de bajo de “Hate to say I told you so”. Nicholaus y su guitarra sobre un amplificador que volteó a la mitad del escenario compartiendo su rock sucio. Cuando “Tick tick boom”, la última rola de la primera parte del concierto, y que Pelle se subió al balcón del área VIP para abrirse de brazos y sobrevolar a los jóvenes moshpiteros. El grito seguro, homogéneo y apabullante de “This - is - my - main - offender” casi al final del evento. “I love you all. You love me?” gritó Pelle en algún momento. Una noche intensa y singular para San Valentín. | | Set-listBigger hole to fill Declare guerre nucleaire A little more for little you Walk idiot walk No pun intended Try it again Die all right Hate to say I told you so Here we go again Diabolic scheme You dress up for Armageddon Two timing touch and broken bones Tick tick boom Y regresaron con: Supply and demand You got it all wrong Main offender Return the favour | |
|